Portugal quitó restricciones en Navidad; hoy covid está fuera de control

Los problemas ilustran el riesgo de bajar la guardia de la pandemia ante una variante más contagiosa.

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Más de una docena de ambulancias esperan para entregar a sus pacientes de COVID-19 a los médicos del Hospital Santa Maria en Lisboa. Las autoridades portuguesas levantaron las restricciones de distanciamiento social para que la agotada población pudiera pasar las fiestas con amigos y familiares y la pandemia se salió rápidamente de control. (AP Foto/Armando Franca, Archivo).
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Lisboa.- En la primera semana de diciembre, el primer ministro de Portugal hizo un regalo de Navidad a una población agotada por la pandemia: se levantaron las restricciones a viajes y reuniones entre el 23 y el 26 de diciembre, para que pudieran pasar las fiestas con amigos y familiares.

Poco después de esas visitas, la pandemia se salió rápidamente de control.

El 6 de enero, el número de casos diarios confirmados de COVID-19 superó los 10 mil por primera vez.

A mediados de enero sonaron las alarmas con nuevos récords de muertes y contagios cada día, y el gobierno ordenó al menos un mes de confinamiento. Una semana más tarde se cerraron las escuelas.

Pero era demasiado poco, demasiado tarde. Durante casi una semana, Portugal tuvo las tasas más altas del mundo de casos diarios y muertos por cada 100 mil habitantes, según estadísticas recopiladas por la Universidad Johns Hopkins.

Ahora, ante los sobrecargados hospitales del país se forman largas filas de ambulancias que esperan durante horas para llevar a sus pacientes de COVID-19.

Los problemas de Portugal ilustran el riesgo de bajar la guardia de la pandemia ante una nueva variante más contagiosa.

Un aprendizaje bastante brusco

Ricard Mexia, director de la Asociación Nacional portuguesa de Médicos de Salud Pública, dijo que el gobierno debería haber reforzado sus preparativos para enero antes de relajar las restricciones en Navidad, pero no lo hizo.

“El problema no ha sido sólo no reaccionar deprisa, sino también no ser proactivo” para adelantarse a las complicaciones, explicó a AP. Las autoridades, señaló, “deben ser más asertivas”.

Un informe del 3 de enero del Instituto Nacional de Salud Doctor Ricardo Jorge, que monitorea el virus en Portugal, indicó que las pruebas habían identificado 16 casos de la nueva variante en el territorio continental portugués, 10 de ellos en viajeros en el aeropuerto de Lisboa. No especificó desde dónde habían llegado.

Las autoridades trataron de compensar el tiempo perdido, añadiendo restricciones aún más estrictas a la cuarentena apenas tres días después de anunciarla. Pero los contagios y las muertes siguieron creciendo.

Apenas dos semanas después, la agencia de monitoreo estimó que se habían producido casos de la nueva variante de Portugal en diciembre y advirtió que la proporción de casos atribuidos a la variante británica podría alcanzar el 60% para principios de febrero.

El gobierno no canceló los vuelos con destino y origen en Gran Bretaña hasta el sábado, cuando atribuyó el devastador auge de la enfermedad a esa variante.

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